Este análisis es para repasar aspectos específicos de la versión PC. Recomendamos nuestro análisis original en 360/PS3 para familiarizarse con el juego.
El mal nunca muere
Resident Evil 6 fue uno de los títulos más polémicos del pasado año. Estaba llamado a ser uno de los grandes del 2012, tenía el nombre de una saga clásica, un equipo masivo y muy buenas intenciones que buscaban reconciliar las diversas mutaciones que había atravesado la saga durante toda su existencia. Como muchas veces pasa en estos casos, el tratar de contentar a todo el mundo resultó en que nadie quedó del todo contento, Capcom no logró encajar adecuadamente las distintas piezas en las que había dividido su proyecto. El resultado fue un buen juego, con elementos interesantes, pero lastrado por una serie de problemas que le impedían alcanzar su potencial y ponerse a la altura de lo que la saga significaba. La crítica, los usuarios y las propias ventas reflejaron esa realidad y esto ha dejado a la compañía de Osaka replanteándose el futuro de uno de sus nombres banderas. Pero mientras tanto, el juego tiene que decir su, en principio, última palabra merced a uno de esos lanzamientos tardíos que tan poco gustan en el mundo del PC. La postura de Capcom es un poco extraña al respecto, lo mismo mima al PC con una excelente conversión de DMC, lanzada sin demora reseñable con respecto a consolas, que lanza sus juegos con bastantes meses de retraso, si es que deciden lanzarlos -parece mentira que Dragon’s Dogma, un juego perfecto para cierto perfil de jugador en compatible, siga sin tener una versión en compatible anunciada-. Dejando al lado la estrategia de la compañía japonesa, lo cierto es que ha llegado el momento de ver Resident Evil 6 en PC y ver si estos meses han ido en su beneficio.
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