Devil May Cry vuelve después de un largo descanso, y lo hace con novedades importantes. Ninja Theory se encarga de reinventar la franquicia de Capcom con un Dante mucho más joven y actual que el hijo de Sparda que conocíamos hasta el momento.
Con una duración que ronda las 8-10 horas (dependiendo de nuestra habilidad, ganas de explorar y dificultad elegida), lo más interesante de DMC es lo rejugable que puede resultar gracias a sus niveles de dificultad alternativos y misiones secretas adicionales (además del DLC de Vergil que viene en camino, y que sumará otras 2-3 horas a la experiencia)... Eso sí, aunque en la redacción preferimos un desarrollo tan intenso, divertido y espectacular condensado, para determinados jugadores puede quedarse corto en relación calidad-precio, al no tener opciones multijugador ni soporte online.Uno de los puntos más y mejor pulidos del título es la nueva mecánica de combate, que entenderemos en pocos minutos de juego... pero que tardaremos horas en dominar en profundidad. La acción resulta tremendamente adictiva y divertida una vez que nos hacemos con Dante, y la fórmula se refresca cada pocas fases añadiendo nuevas armas y movimientos. El resultado final crea un título de los que enganchan al mando, y al que sólo se le puede echar en falta algún altibajo en la dificultad y/o alguna lucha contra los jefes que no está a a la altura del resto de la experiencia.
Ninja Theory (con un sólido apoyo de Capcom) ha tenido el valor de relanzar la franquicia Devil May Cry de una forma espectacular, con una nueva historia y personajes totalmente re-imaginados; entendemos que el cambio no va a gustarle a todos los jugadores, pero la calidad del título y el trabajo y tiempo invertidos en dar forma a este nuevo mundo son sobresalientes. Los cambios en la mecánica de juego - haciendo las luchas más técnicas, pero tremendamente divertidas - son también motivo de celebración... Ojalá muchas sagas clásicas volvieran con tanta fuerza y tan buenas ideas como este DMC.
Artísticamente impecable, DMC es toda una experiencia visual que sabe sorprender al jugador, y apabullarlo en los momentos más intensos de cada fase o en las luchas contra los jefes; es cierto que hay algún fallito técnico puntual, pero nada que afecte realmente al corazón del título: su jugabilidad. Mejor todavía resulta el apartado sonoro, con una banda sonora que ambienta a la perfección la intensa acción del juego, que se redondea con un doblaje en castellano muy logrado (y provocador)... Lástima que no se haya sincronizado mejor en las cinemáticas.
